Estructura de balance general según las NIFF

La estructura de balance general según las NIFF (Normas Internacionales de Información Financiera) está formada por pasivos (deudas), activos (capital, bienes pesados, bienes de equipo y bienes inmuebles) y patrimonio neto (activos menos pasivos). Las NIFF son utilizadas por numerosos países como todos los de la Unión Europea o algunos países emergentes (Rusia o India), sin embargo, no son utilizadas por los Estados Unidos, cuyas reglas de contabilidad se rigen por el Financial Accounting Standards Board.

Desde 1973 hasta la actualidad se han dictado una serie de reglas que fijan toda la actividad contable de una empresa. Asimismo, dichas normas sirven como manual para la contabilidad de cualquier actividad económica. Conocidas bajo las siglas NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera), estos parámetros tienen su base en las Normas Internacionales de Contabilidad o NIC, que fueron dictadas desde 1973 hasta el 2001, fecha en la que fue creada la IASB, que corresponde al título de International Accounting Standards Board, traducido al español como Junta de Normas Internacionales de Contabilidad. Gracias a las NIIF podemos definir la estructura de los balances generales, pero antes deberíamos adentrarnos en qué consiste un balance general.

El balance general lo componen activos, pasivos y patrimonio neto

Se puede decir que el balance general es un termómetro que mide la contabilidad, el estado financiero de una compañía en un tiempo concreto. Para ello se han de tener en cuenta los activos (aquello que la empresa tiene como propiedad: desde dinero en efectivo y cuentas bancarias hasta los bienes pesados, bienes de equipo y bienes inmuebles), los pasivos (aquellas deudas que ha contraído la organización) y, por lo tanto, el patrimonio neto (es decir, la diferencia entre los activos y los pasivos). No se trata ya sólo de lo que se ingrese y de lo que se gaste, sino de lo que se posee y de lo que se debe. Y es que en muchas ocasiones, lo que se ingresa está destinado a la reducción de pasivos y muchas otras, lo que se gasta condiciona y estimula la generación de activos. Por lo tanto, la realidad de los balances generales y de la contabilidad, en general, es mucho más compleja de lo que en un principio pudiera parecer.  En definitiva, esta definición del balance general, aprobada por las NIIF, permite a los empresarios saber cuál es la salud de su negocio.

Las NIIF, aunque con una historia reciente, han logrado poner de acuerdo a numerosos países (alrededor de unos 75, entre los que cabe destacar a Hong Kong, Australia, Malasia, Pakistán, India, Panamá, Perú, Rusia, Sudáfrica, Singapur, Turquía y los Estados miembros de la Unión Europea. No obstante, aún están ausentes de la lista algunos de gran importancia en la economía global. Por ejemplo, los Estados Unidos, cuyas reglas de contabilidad se rigen por el Financial Accounting Standards Board. No obstante, desde el 2002 se ha producido un acercamiento con las normas dictadas por el IASB.

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