El Pasivo

El pasivo se constituye en un elemento importante de la estructura financiera relacionada con el funcionamiento de la empresa, representa tanto las obligaciones con terceros como también un medio de financiamiento inmediato a corto plazo que se traduce en liquidez y financiamiento a largo plazo, que conlleva a obtener activos tangibles e intangibles necesarios para el funcionamiento y los procesos productivos.

El pasivo constituye una parte importante de la estructura financiera relacionada con el funcionamiento de la empresa, representa en su apreciación negativa, las obligaciones con terceros y en su parte positiva, financiamiento inmediato a corto plazo lo que se traduce en liquidez y financiamiento a largo plazo y conlleva a obtener activos tangibles e intangibles necesarios para el funcionamiento y los procesos productivos.

La identificación de los activos y pasivos corrientes se ha considerado tradicionalmente como información útil para ayudar a los usuarios de los Estados Financieros en el análisis de la situación económico – financiera de la empresa a partir del concepto de Capital de Trabajo que representa el exceso del activo corriente sobre el pasivo corriente.

La clasificación de los pasivos en corrientes y no corrientes pretende proporcionar un panorama acerca de las obligaciones de la empresa, esto esta relacionado con su capacidad de llevar a cabo sus actividades diarias sin afrontar dificultades de orden financiero.

Estas concepciones son en cierta medida incompatibles. Ello se debe a que, para medir la liquidez, el criterio para clasificar los activos y pasivos como corrientes o no corrientes depende de que sean o no realizables o liquidables en el futuro cercano. Mientras que el criterio para identificar a los activos y pasivos como circulantes depende de que sean consumidos o integrados en la producción de los ingresos dentro del ciclo normal de operaciones de la empresa. El ciclo normal de operaciones de la empresa normalmente se refiere al tiempo promedio entre la adquisición de los materiales que entran al proceso y la realización final en efectivo; por ejemplo, los trabajos de construcción en proceso, según el primer criterio, serían excluidos de los activos corrientes; mientras que, según el segundo criterio, deberían ser incluidos.

Estas consideraciones contrapuestas han llevado a la adopción en varios países, de una posición según la cual se incluyen como activos corrientes las partidas que se espera convertir en efectivo en plazo no mayor de un año o dentro del ciclo normal de operaciones, el que sea más largo; y los pasivos se clasifican como corrientes si son pagaderos a requerimiento del acreedor o bien si se espera que sean pagados dentro del curso de un año. Aun cuando este enfoque se usa como regla general, existen ocasiones en que la inclusión o exclusión de partidas específicas se basan en criterios diferentes. Por lo tanto, la clasificación de partidas como corrientes o no corrientes en la práctica se basa principalmente en una convención, más que en un concepto en particular y se basa principalmente en convencionalismos contables, la costumbre y las normas legales que determinan formatos pre-establecidos por los entes reguladores.


Los pasivos representan lo que la empresa o ente económico adeuda a otros entes económicos naturales o jurídicos; es decir las obligaciones en relación a terceros, estas obligaciones están representadas en forma monetaria a la moneda vigente en el país donde se lleva la contabilidad o como obligaciones contractuales para proporcionar bienes o servicios a futuro. Dichas obligaciones son de carácter actual; sin embargo, tienen su origen en operaciones, contratos o transacciones pasadas, tales como gastos o costos incurridos necesarios para la producción, la adquisición de mercancías o servicios necesarios para el funcionamiento, o por la obtención de préstamos en sus diferentes modalidades para el financiamiento de corto, mediano o largo plazo para surtir a la empresa de bienes permanentes que constituyen el activo fijo.

Los principales conceptos comprendidos en el pasivo son los siguientes:

Tributos con el Estado, cuando la empresa ejerce la función de agente retenedor, como comprador o vendedor generados por operaciones de compra, venta, prestación de servicios, servicios de salud a los trabajadores o impuestos extraordinarios y establecidos por ley.
Pasivos provenientes de obligaciones contractuales con los trabajadores como son sueldos, comisiones, regalías, gratificaciones y participación en las utilidades de de la empresa.
Obligaciones generadas por la adquisición de bienes y servicios, inherentes a las operaciones principales de la empresa de acuerdo al giro del negocio, como son obligaciones derivadas de la compra de mercancías para su venta o materias primas para su procesamiento.
Cobros anticipados a cuenta de futuras ventas de mercancías o prestación de servicios.
Préstamos obtenidos de instituciones financieras, de proveedores, de accionistas, socios o personal. Representados tanto por adeudos obtenidos a través de contratos formales de crédito, facturas, letras, o bien algún convenio escrito en el cual se fije en forma mínima la tasa, el periodo de pago y un vencimiento.
Obligaciones provenientes de operaciones bancarias de descuento de documentos, esta situación se presenta cuando el origen de los documentos por cobrar no es de las operaciones normales de la empresa o bien que usualmente los documentos son rescatados directa o indirectamente por la empresa.

Como habíamos señalado el pasivo puede clasificarse en Corriente y No Corriente, el primero de ellos está relacionado con el corto plazo y representan generalmente las operaciones habituales de la empresa. Según lo estipulado en la NIC No 1 “Presetación de Estados Financieros”, un pasivo se clasificará como corriente cuando satisfaga alguno de los siguientes criterios: se espere liquidar en el ciclo normal de la operación de la entidad, se mantenga fundamentalmente para negociación, deba liquidarse dentro del periodo de doce meses desde la fecha del balance y la entidad no tenga un derecho incondicional para aplazar la cancelación del pasivo durante al menos los doce meses siguientes a la fecha del balance”. Por tanto el Balance de la empresa estará equilibrado, si los bienes y derechos que constituyen el activo fijo están financiados con patrimonio o capital propio y pasivo a largo plazo y parte del activo circulante que posee tal como existencias, inversiones financieras a corto plazo, derechos de cobro, etc. con pasivos a corto plazo.

Por su parte el pasivo No Corriente, está representado por las obligaciones cuyo vencimiento sea posterior a un año. La parte del pasivo a largo plazo que por el transcurso del tiempo llega a ser pagadero dentro de los próximos doce meses o dentro del ciclo normal de las operaciones si éste último es mayor, se convierte en pasivo a corto plazo y por lo tanto debe clasificarse como tal.