Documentos no negociables

Los documentos mercantiles son aquellos mediante los cuales se constataba que una determinada operación mercantil se había llevado a cabo de manera satisfactoria. Hay de dos tipos: los documentos negociables, que tienen el mismo valor que el dinero y que son la letra de cambio, el pagaré y el cheque; y los documentos no negociables (recibo y factura), que sirven de gran utilidad para la contabilidad de la empresa.

A medida que las operaciones mercantiles se iban haciendo más complejas, los acuerdos verbales fueron cayendo en el olvido. A estos los sustituyeron una serie de documentos mediante los cuales se constataba que una determinada operación mercantil se había llevado a cabo de manera satisfactoria. Los documentos mercantiles, como así se les conoce, forman parte de la contabilidad de toda empresa y su importancia ha llegado a tal extremo que se ha tenido que legislar sobre ellos. En el post de hoy, dedicado a esta área de la economía, distinguiremos dos tipos de documentos mercantiles. Por una parte, tenemos los documentos mercantiles negociables; y por otra, los no negociables, en los que profundizaremos con mayor atención.

La factura es un tipo de documento no negociable

Los documentos mercantiles negociables son, como se ha definido en multitud de ocasiones, aquellos que pueden sustituir al dinero en metálico. Estos documentos tienen el mismo valor que el dinero y, por tanto, se puede operar con ellos. Me refiero, principalmente, a tres: la letra de cambio, a través de la cual una persona ordena a otra que pague una cantidad de dinero a una tercera; el pagaré, documento mediante el cual una persona se compromete a pagar a otra antes de una determinada fecha; y el cheque, que sirve como medio de pago, entidad financiera mediante.

En lo que respecta a los documentos mercantiles no negociables se puede decir que su principal utilidad es servir como prueba escrita a la contabilidad de una empresa de que una operación mercantil se ha llevado satisfactoriamente. En este caso, hemos de apuntar dos ejemplos: el recibo y la factura. En primer lugar, el recibo es un documento en que la persona que firma acepta haber recibido una cantidad de dinero a cambio del préstamo/ venta de un bien o servicio. En el recibo han de aparecer, obligatoriamente, el lugar, día, mes y año de emisión del mismo; el nombre de la empresa que emite el recibo; la cantidad de dinero manejada; el concepto por el cual se realiza el recibo; y una rúbrica comprobante de la validez del mismo documento. En segundo lugar, la factura es un documento válido para presentar ante la administración tributaria con el fin de desgravar impuestos y en el que han aparecer los mismos datos que en el recibo (datos del vendedor, de la operación.), pero además un desglose completo del precio del producto o servicio y los datos del comprador.

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