Declaración de la renta ¿conjunta o individual?

Para poder elegir si haces la declaración de la renta individual o conjunta, tienes que estar en el derecho de poder hacerla conjunta, es decir, poder ser una unidad familiar. Los solteros, sin descendientes, no tienen derecho a ser unidad familiar en el sentido estricto de la ley, por lo que deberán acogerse a la modalidad de declaración individual. Cuando es unidad familiar se podrá optar por cualquiera de las dos opciones.

Renta 2008

Renta 2008

En épocas que nos acercamos una de las preguntas que las familias se están haciendo es si harán la declaración individual o conjunta.

Como norma general, conviene hacer la declaración conjunta cuando uno de los cónyuges no obtiene ingresos o son muy bajos, pero si ambos tienen rentas elevadas, es mejor optar por la individual.

Se debe de partir del concepto de Unidad Familiar.

La ley permite a los miembros de los matrimonios tanto de hombre y mujer como personas del mismo sexo, la posibilidad de hacer la declaración individual o la conjunta. Es el estado civil lo que marca o delimita los derechos y deberes a efectos fiscales. Esto es lo que da como resultado que el matrimonio pueda declarar como una unidad familiar. Quien está soltero, sin embargo, sólo tiene la opción de realizar la Declaración de forma individual.

Antes de elegir qué opción es beneficiosa, conviene hacer un cálculo de las posibles desgravaciones a las que se tiene derecho y de cuál sería el resultado del IRPF.

Generalmente, aunque puede darse el caso de excepciones, resulta ventajoso hacer la Declaración conjunta cuando sólo un cónyuge obtiene rentas de trabajo o cuando las de uno de los esposos no superan su mínimo personal y familiar. Por el contrario, cuando se tiene una hipoteca o cada miembro de la pareja obtiene elevados ingresos, será mejor optar por la declaración individual, ya que los beneficios fiscales serán mayores.

De optar por hacer una declaración individual, una de las mayores dificultades que se encuentra es individualizar las rentas que obtienen los distintos miembros de la unidad familiar. En principio, uno de los aspectos más fácil de delimitar es la propiedad de los rendimientos generados por trabajo o actividades económicas, ya que, lógicamente, se atribuirán exclusivamente a quien los haya generado.

Más difícil es delimitar la posesión de dinero de una pareja en cuentas corrientes u otras inversiones y ganancias. Por lo general, en un matrimonio en régimen de gananciales, los rendimientos de capital procedentes de bienes de los que son titulares ambos cónyuges, se imputarán en la Declaración de la Renta al 50%, es decir, la mitad a cada esposo.

Sin embargo, los rendimientos de capital procedentes de bienes privativos, aunque conforme al Código Civil tienen el carácter de gananciales, desde una perspectiva fiscal se atribuirán exclusivamente al titular del bien (en este caso no se realiza la Declaración a partes iguales).

Igual ocurre con las cuntas corrientes en las que los dos miembros del matrimonio son cotitulares.

¿Quién puede hacer la declaración conjunta?

Para poder elegir si se tributa de forma individual o conjunta, es necesario formar parte de una unidad familiar. Según la ley del IRPF, las dos modalidades de ésta son las siguientes:

  • La formada por los cónyuges y sus hijos menores de 18 años. En esta unidad se incluyen, también, los hijos mayores de edad incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada.
  • Unidades familiares monoparentales, formadas por el padre o la madre y todos los hijos menores no emancipados que convivan con uno de los cónyuges. Para que Hacienda admita esta modalidad familiar, es necesario que el cabeza de familia esté separado. En este sentido, conviene saber que una persona que no se haya separado no recibirá el tratamiento de unidad familiar monoparental, aunque tenga hijos a su cargo. Tampoco los solteros con hijos comunes forman una unidad familiar biparental. Podrán declarar como unidad monoparental la formada por uno de los padres y todos los hijos comunes, por lo que el otro padre declarará de forma individual.

La Agencia Tributaria admite los matrimonios entre personas del mismo sexo como unidades familiares y que, por tanto, pueden acogerse a la opción de tributación conjunta.

Como el ejercicio fiscal concluye el 31 de diciembre, será la situación familiar de cada persona en esta fecha la que marque la posibilidad de hacer la Declaración de forma individual o conjunta.