El pasivo no corriente

El pasivo no corriente engloba la gran mayoría de deudas crediticias e hipotecarias a largo plazo así como algunas obligaciones financieras y las cargas fiscales.

euros

Cuando se hace referencia a las deudas, hipotecas o créditos solemos generalizar todos los productos y situaciones bajo la etiqueta de ‘pasivo’. Efectivamente, por pasivo entendemos cualquier obligación contraída a corto, medio o largo plazo principalmente con entidades financieras. No obstante, para estas los depósitos de sus clientes también constituyen un pasivo, puesto que están obligadas a reintegrarlos en su totalidad (más los intereses correspondientes) cuando finalice el plazo acordado a la contratación de este producto. Sin embargo, ¿qué es exactamente el pasivo no corriente?

A grosso modo, podríamos decir que el pasivo no corriente es toda aquella deuda que, o bien presenta un vencimiento superior a un año, o bien cuenta con unas características diferentes a las obligaciones crediticias habituales. Por ello, muchos especialistas califican genéricamente el pasivo no corriente como deuda a largo plazo. La diferencia no es en absoluto venial puesto que una incorrecta clasificación de los pasivos de una empresa o de un banco puede acarrear serios problemas de solvencia. Su conocimiento también es importante con vistas a los pagos fiscales.

Siguiendo con las implicaciones en las empresas, la computación de los pasivos se lleva a cabo a la hora de presentar los balances de un ejercicio, siendo esta la fecha que se toma como referencia para calcular si un pasivo es corriente o no. Generalmente, la abundancia de pasivos no corrientes genera un cierto alivio a medio y corto plazo pero obliga a las compañías a establecer un calendario de pagos apropiado. Por ello, la mayoría de emisiones de deuda se realizan a cinco y diez años vista.

Desde la óptica bancaria, la percepción de los riesgos es diferente. La ausencia de pasivo no corriente puede redundar en carencias de liquidez, ya que el banco no puede comprometer los pasivos corrientes al tener que reintegrarlos a corto plazo. En consecuencia, en los momentos en los que la banca encuentra problemas para financiarse puede recurrir a ofertar depósitos con intereses atractivos para los ahorradores, destacando plazos de hasta dos años. Los pasivos laborales y fiscales tampoco son corrientes.

Vía: Infomercados

Foto: angelolucas